Escritos del Canciller

Escritos del Rector

Un caso de trabajo de investigación

Utilizo la palabra “caso” y no “ejemplo” para no pasar por presuntuoso porque existen varias maneras de entender y poner en práctica el concepto de investigación universitaria. Muchas de valía, en los campos más diversos del saber, siempre ligadas sin embargo a la consustancial misión de la universidad, que no es otra en definitiva que la generación interna del saber y su transmisión.

Por tal, no hablaré de temas generales, como la misión, el contenido de la investigación en el sistema universitario, temas ya muy conocidos y fogueados, sobre los que se ha escrito a saciedad en todas las épocas y latitudes, y que se pueden resumir de la siguiente manera: la investigación es unos de los puntales de la universidad, junto con la transmisión del conocimiento y el servicio de cara a la sociedad en la que se desenvuelve.

Hablaré sí, si se me permite, de mi experiencia investigativa en el campo del conocimiento en el que se desarrollaron mis estudios y carrera universitaria. O sea, poniendo en evidencia los ejes mediante los cuales se estructuró una experiencia, que no tiene nada de particular o excepcional, y que me permitieron desarrollar lo que ha dado en llamarse un “cursus” universitario.

Paso a enumerar dichos ejes:

1.- No se investiga a ciegas, al azar, sin un plan que obligatoriamente debe estar en conjunción con la práctica de la docencia.

En el campo de la lingüística, que es el mío, se presentan miles de posibilidades, muchas de ellas interesantes. Pero como en la balística, hay que dar en el blanco, en lo que verdaderamente es rentable intelectualmente. La investigación sobre el portugués y el español fundamental, que necesitó dos años de trabajo en el terreno, trató de definir, por ejemplo, y ya en la práctica, los 500 vocablos más utilizados en el lenguaje coloquial en Portugal y España. Y no por coquetería intelectual o puro capricho, sino porque la enseñanza de un idioma extranjero, para ser beneficiosa y rentable en términos de tiempo, debe ir a lo esencial.

¿Porqué memorizar 1000 vocablos, por ejemplo, cuando en realidad se utilizan máximo unos 500, que es lo que el estudiante tiene que saber? Más tarde, cuando las bases del idioma estén sólidamente establecidas, se podrá ir más allá, ampliar el bagaje del vocabulario, elevarlo a un nivel más elevado, con más connotaciones abstractas, conceptuales, literarias. Cabía determinar en primer lugar lo “fundamental” del idioma, lo que usted y yo conocemos y utilizamos verdaderamente en la vida de todos los días. No es otro el sentido de las dos publicaciones arriba mencionadas. Demoradas, y hasta fastidiosas en su realización, sus resultados no fueron en nada desvinculados de las necesidades relacionadas con el aprendizaje de estos idiomas. Relacionada también con este tema, la Gramática española, cuya utilidad es evidente.

2.- Una investigación se publica, lo que puede parecer a primera vista una solemne perogrullada. Es una necesidad, sin embargo, que justifica y da vida a la investigación, la cual en ningún caso puede restringirse al marco privado o personal. Pero el investigador depende de ciertos requisitos que hacen posible la publicación y que tienen que ver esencialmente con su financiación y difusión. Nadie espera hacer fortuna con la publicación de un libro, un artículo científico en una revista universitaria. Por lo menos en un primer tiempo, porque el número de lectores de un texto de alto nivel queda restringido a especialistas, a académicos. Es por este motivo también que debe existir una política de acompañamiento y estímulo de parte de las instancias oficiales –es el caso creo yo del Cenacit en nuestro país- y de las mismas autoridades universitarias. En los presupuestos ya de por sí raquíticos de nuestras universidades cabe incluir el financiamiento de este rubro, por necesidad personal, corporativa y nacional, ya que el nivel de desarrollo de un país se equipara al nivel de la investigación, o en otros términos al monto que le es consagrada en los presupuestos de la institución y del país.

Los países desarrollados lo son por que aplicaron este principio desde hace muchas décadas. ¿Y los menos desarrollados, como el nuestro?

No generalicemos. Universidades pequeñas, con presupuestos muy modestos han realizado esfuerzos considerables. Casi todas mis publicaciones lo fueron en universidades que no brillaban por una situación económica boyante. El costo no fue en todo caso resarcido, en términos económicos, pero el beneficio fue innegable en el desarrollo de mi carrera y la imagen de la universidad.

3.- La investigación está relacionada con el entorno. ¿Cuál fue el beneficio de publicar una historia de la poesía del Cabo Verde, pequeño archipiélago africano sin mayor peso específico estratégico o económico?

A primera vista, ninguno. ¿Era razón para desestimar la literatura de este país, tan pobre en recursos materiales, tan rico en artistas, escritores, poetas? Por cierto no.

La investigación tiene que balancear y compaginar los dos elementos que la fundamentan. En primer lugar, la necesidad de estar al servicio de la sociedad, que con justa razón espera de ella utilidad y provecho.

Pero al mismo tiempo, abrir ampliamente las compuertas de la iniciativa personal, de las preferencias del investigador, de sus metas personales. Se investiga solamente lo que se estima y se considera importante. El sentimiento -¿el capricho?- tiene mucho que ver en la elección del tema. No se puede convivir, a veces durante varios años, con un tema que aburre o que se aborrece. Las páginas consagradas a la gemología –Gemología Práctica-, por ejemplo, que es una verdadera afición personal, tenían mucho que ver con una vieja pasión familiar, y al mismo tiempo eran de utilidad en el campo de la joyería en nuestro país, que ignora todo en esta materia.

Igual de un manuscrito encontrado en la Biblioteca Nacional de Lisboa, que recoge la historia del efímero reino del Congo – Histoire du Royaume du Congo -. Reino que conoció su esplendor en la actual África central, en el siglo XVI. Para los actuales habitantes de esa región supuso el descubrimiento de sus antiguas raíces políticas y culturales, lo que no es poca cosa tratándose de la definición de su identidad como nación y lo que justifica ampliamente la publicación.

Que se me permita terminar en el tono directo que fue el mío, lejos de cualquier protagonismo personal. Me propuse solamente dar unos ejemplos –no un ejemplo- de cómo se puede entender la investigación en una universidad, en las condiciones que son las nuestras.

La bibliografía completa puede verse en la página “Directiva” de la web de la Universidad