Filosofía

Filosofía

La Filosofía de nuestra Universidad

La  “filosofía” en la que se fundamenta la Universidad Iberoamericana del Ecuador es la visión muy particular que tenemos de lo que debe ser una universidad moderna, creativa, social, pluralista, integral y transformadora.

1.  Una Universidad en búsqueda de la calidad total

La Universidad es fundamentalmente una comunidad académica, integrada por docentes y estudiantes que dedican su trabajo intelectual a la libre búsqueda de la verdad, a la creación y difusión del conocimiento, representado por la ciencia y las humanidades, y al cultivo de los valores trascendentales del hombre.

La Universidad tiene como misión fundamental procurar la formación integral de sus estudiantes a fin de garantizar un egresado con competencia profesional y sensibilidad social. La formación integral se define como un proceso educativo continuo que, partiendo de una concepción amplia del ser humano, procura el desarrollo armónico de sus diversas capacidades en favor del bien común.

La UNIBE cumplirá con la sociedad en torno a procesos de calidad total, y responderá a ésta en tanto satisfaga la demanda de sus clientes, supere dichas expectativas al menor costo posible, y brinde una educación en respuesta a las expectativas de esta sociedad.

Este proceso de calidad total nos obliga a enfocar los siguientes aspectos:

  • Competitividad de la capacidad administrativa y de gestión de la UNIBE.
  • Competitividad del profesional egresado de la UNIBE frente a los profesionales egresados de otras universidades.
  • Competitividad en cuanto a los cambios y avances tecnológicos.
  • Competitividad del personal académico de la UNIBE.

2. Una Universidad comunitaria

La comunidad universitaria está conformada por los diferentes estamentos que participan en el quehacer cotidiano: el estamento administrativo, el estamento docente y el estamento estudiantil.

En consecuencia, la universidad no puede ser la obra de una sola o de unas cuantas personas encargadas de la realización de un proyecto preestablecido, sino de la comunidad en su totalidad.

En consecuencia también, la universidad debe responder a las necesidades reales de la comunidad y no crear necesidades ficticias mediante un mercadeo irresponsable y de tipo puramente mercantil.

Siendo una comunidad, los diferentes estamentos que la conforman deben, respetando el Estatuto existente, participar en su gestión, utilizando formulas participativas que serán definidas progresivamente a través de los consejos y otras instancias de representación, elegidos democráticamente.

3. Una Universidad pluralista

El pluralismo supone el reconocimiento de la diversidad en todas sus manifestaciones socioculturales, étnicas, e ideológicas.

El lucro no puede ser un objetivo en sí. Independiente de toda estructura de poder, la universidad no puede caer bajo el yugo del poder económico, el afán puramente mercantilista, ser una empresa como cualquier otra, lo que atentaría a su carácter independiente y pluralista.

La universidad debe ser sustentable, pero sin criterios de lucro. Si cabe reconocer que el manejo administrativo debe tener la seriedad propia a una empresa eficiente, en ningún caso hay que olvidar que es ante todo una institución educativa, cuya finalidad primera es el servicio, la educación.

4. La Universidad como respuesta a las necesidades reales de la sociedad

A cada sociedad su universidad, en ningún caso se trata de reproducir modelos o estereotipos que funcionan tal vez maravillosamente en otros países o sociedades, pero que no corresponden al estado de desarrollo de nuestra sociedad.

El trabajo de la comunidad debe corresponder a esta preocupación fundamental de adaptación de la forma y los contenidos al contexto en que debe por vocación desarrollarse. En primer lugar debe definirse las necesidades reales del entorno – no las necesidades impuestas y subordinadas al afán de beneficio inmediato. Luego las carreras, las estructuras curriculares que correspondan a esas necesidades. Ello implica de parte de la universidad el renunciamiento a carreras de tipo puramente academicistas que pueden entenderse en otras épocas y latitudes, no en una sociedad insuficientemente desarrollada.

Las carreras y estructuras curriculares no pueden ser simples copias. Deben, por el contrario, responder a la demanda del momento de nuestra sociedad e ir adaptándose al ritmo y a la evolución de ésta.

5. Un derecho fundamental: el derecho social a la educación superior

Por originarse en la naturaleza humana, el derecho a la educación tiene dos propiedades esenciales: la universalidad y la igualdad. El derecho natural a la educación se extiende a todos por igual, es precisamente esta igualdad del derecho a la educación la que exige una igualdad de oportunidades para recibirla. De esta forma, el llamado principio de igualdad de oportunidades ante la educación y la necesidad de sus fenómenos y desarrollo tiene vigencia universal en las preocupaciones de nuestra universidad.

6. El deber social del estudio

La plena universalización de la enseñanza universitaria es una meta de nuestro mejor esfuerzo. Pero debe advertirse que puede verse condicionada por dos obstáculos.

El primero es de índole subjetiva, no todos los jóvenes gozan de la aptitud imprescindible, ni tienen capacidad actualizada para incorporarse a las tareas de la universidad. La educación universitaria es un alimento que no pueden digerir todas las mentes. Un nutrido porcentaje de muchachos han logrado a los dieciocho años el máximo desarrollo de su talla intelectual sin alcanzar el nivel que la universidad exige. “Lo que natura no da Salamanca no lo presta”, reza el conocido proverbio.

Luego, deben tener acceso a la educación universitaria cuantos jóvenes hayan dado muestras de aptitud intelectual, madurez emocional y de interés por los estudios. Por la misma razón deben ser excluidos de la universidad quienes carezcan del talento imprescindible, la necesaria capacidad actualizada y la decidida voluntad del aprendizaje. Ninguna consideración económica, racial, política o religiosa puede entrar en juego para el acceso de los estudiantes a los centros universitarios.